Diremos que fue un ensayo, el primero, y con eso lo diremos prácticamente todo. En situaciones así casi todo es disculpable y para buscar la primera excusa a la falta de fluidez miraremos descaradamente al campo, infame e impropio de un pueblo como Isla Cristina, que tanto tiene y tanto bueno está haciendo. Cuando nos asomamos al escaparate nos sentamos a meditar y lo mismo hicieron los jugadores, mientras que el cuerpo técnico de ambos equipos miraron al cielo y maldijeron todo lo que se movía, incluidas las gaviotas que volaban. Así el panorama, todo lo que ocurriese estaría condicionado. Y así fue, de principio a fin, para el San Roque y para el Isla Cristina, que tuvieron que pedir varias escopetas para detener en tiempo y forma el balón. Menos mal que no era el Jabulani. Por cierto, el San Roque venció 0-2 con goles de Germán y Javi y el Isla Cristina malogró un penalti que le paró Pau Torres a Joanthan. Fue curiosa la escena. El lepero, ya en los anales de la historia por conseguir el gol del ascenso a Segunda B, se quiso tomar la venganza por no estar en el nuevo proyecto y el tiro le salió por la culata. Hay veces que es mejor pasar página y buscar otros retos, no precisamente el de la venganza. El San Roque compareció con un dibujo definido y dejando claro que jugará desde la cueva y veremos a hasta dónde le alcanza. Pero la apuesta la desarrolló sólo a medias. Ya hemos dicho como estaba el piso. En esas, sorprendió la titularidad de Francis Ruiz en el lateral derecho. Quizá por la ausencia de Julio de Dios, por lo que Lobera tuvo que poner a Pereira en la medular. El ex jugador del Albacete tiene pinta de perseguidor incansable. Pero aparenta ser más central que otra cosa. Con Cheli y Añete por las bandas y Óscar arriba, la responsabilidad de la creación recaía en Lolo, bien, y en Gabri, mal del todo en el tiempo que jugó. Sin sitio ni ritmo, naufragó al lado del canterano. Por su parte, el mejor de esa primera mitad fue Óscar, sobre todo por concepción de movimientos. Todo lo que hizo lo hizo bien, sólo le faltó el gol. La primera mitad acabó con el tanto de Germán, que bautizó la pretemporada y se rebautizó a sí mismo. Buen debut aunque tiene que mejorar, como todos, la chispa y la colocación. Esto es como salir de nuevo con una chica; hay que coger el tranco, o el paso, como prefieran. No dio más de sí los primeros cuarenta y cinco minutos. Por cierto, José Ramón ni se ensució la vestimenta, resultante de la falta de acercamiento del Isla Cristina, más centrado en no recibir heridas que de hacer cosquillas al oponente. La segunda parte arrancó con todos nuevos en los aurinegros y prueba de fuego para los que están a prueba. Sólo apuntar en este sentido que ninguno de ellos llamó nada la atención. Bueno, sí. Estififf perdió mil balones y Zou hizo el penalti. El primero puso voluntad sin suerte y el segundo necesitó mil horas para girarse. Ellos, como todos, tienen la disculpa del campo y que era el primer partido de la pretemporada. Hay mensajes que no mienten, pero habrá que concederle el beneficio de la duda. Remarcar de la segunda mitad la actuación de Pau Torres, ahí hay portero, de Chapi, ágil y valentón en el encare y de Juan Carlos, con el que se debería tener valentía. Ve el fútbol antes que nadie y me dirán que le falta físico. No será yo quien entre en el debate. Sólo diré que la inteligencia no se entrena, pero sí el físico. No lograrán que crezca, pero sí que choque y salga bailando. Javi marcó sobre el final y redondeó el marcador para el San Roque, que en la segunda mitad estuvo deslavazado y escasamente controlador, lejísimos de lo que pretende el entrenador. Fue un amistoso, el primero, y, como todo es mejorable, habrá que empezar por insistir en los refuerzos que faltan. A pesar del campo la estructura tiene lagunas que convendría corregir cuanto antes.
Diremos que fue un ensayo, el primero, y con eso lo diremos prácticamente todo. En situaciones así casi todo es disculpable y para buscar la primera excusa a la falta de fluidez miraremos descaradamente al campo, infame e impropio de un pueblo como Isla Cristina, que tanto tiene y tanto bueno está haciendo. Cuando nos asomamos al escaparate nos sentamos a meditar y lo mismo hicieron los jugadores, mientras que el cuerpo técnico de ambos equipos miraron al cielo y maldijeron todo lo que se movía, incluidas las gaviotas que volaban.
Así el panorama, todo lo que ocurriese estaría condicionado. Y así fue, de principio a fin, para el San Roque y para el Isla Cristina, que tuvieron que pedir varias escopetas para detener en tiempo y forma el balón. Menos mal que no era el Jabulani.
Por cierto, el San Roque venció 0-2 con goles de Germán y Javi y el Isla Cristina malogró un penalti que le paró Pau Torres a Joanthan. Fue curiosa la escena. El lepero, ya en los anales de la historia por conseguir el gol del ascenso a Segunda B, se quiso tomar la venganza por no estar en el nuevo proyecto y el tiro le salió por la culata. Hay veces que es mejor pasar página y buscar otros retos, no precisamente el de la venganza.
El San Roque compareció con un dibujo definido y dejando claro que jugará desde la cueva y veremos a hasta dónde le alcanza. Pero la apuesta la desarrolló sólo a medias. Ya hemos dicho como estaba el piso. En esas, sorprendió la titularidad de Francis Ruiz en el lateral derecho. Quizá por la ausencia de Julio de Dios, por lo que Lobera tuvo que poner a Pereira en la medular. El ex jugador del Albacete tiene pinta de perseguidor incansable. Pero aparenta ser más central que otra cosa.
Con Cheli y Añete por las bandas y Óscar arriba, la responsabilidad de la creación recaía en Lolo, bien, y en Gabri, mal del todo en el tiempo que jugó. Sin sitio ni ritmo, naufragó al lado del canterano. Por su parte, el mejor de esa primera mitad fue Óscar, sobre todo por concepción de movimientos. Todo lo que hizo lo hizo bien, sólo le faltó el gol.
La primera mitad acabó con el tanto de Germán, que bautizó la pretemporada y se rebautizó a sí mismo. Buen debut aunque tiene que mejorar, como todos, la chispa y la colocación. Esto es como salir de nuevo con una chica; hay que coger el tranco, o el paso, como prefieran. No dio más de sí los primeros cuarenta y cinco minutos. Por cierto, José Ramón ni se ensució la vestimenta, resultante de la falta de acercamiento del Isla Cristina, más centrado en no recibir heridas que de hacer cosquillas al oponente.
La segunda parte arrancó con todos nuevos en los aurinegros y prueba de fuego para los que están a prueba. Sólo apuntar en este sentido que ninguno de ellos llamó nada la atención. Bueno, sí. Estififf perdió mil balones y Zou hizo el penalti. El primero puso voluntad sin suerte y el segundo necesitó mil horas para girarse. Ellos, como todos, tienen la disculpa del campo y que era el primer partido de la pretemporada. Hay mensajes que no mienten, pero habrá que concederle el beneficio de la duda.
Remarcar de la segunda mitad la actuación de Pau Torres, ahí hay portero, de Chapi, ágil y valentón en el encare y de Juan Carlos, con el que se debería tener valentía. Ve el fútbol antes que nadie y me dirán que le falta físico. No será yo quien entre en el debate. Sólo diré que la inteligencia no se entrena, pero sí el físico. No lograrán que crezca, pero sí que choque y salga bailando.
Javi marcó sobre el final y redondeó el marcador para el San Roque, que en la segunda mitad estuvo deslavazado y escasamente controlador, lejísimos de lo que pretende el entrenador. Fue un amistoso, el primero, y, como todo es mejorable, habrá que empezar por insistir en los refuerzos que faltan. A pesar del campo la estructura tiene lagunas que convendría corregir cuanto antes.
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